miércoles, febrero 15, 2006

Meditación

Extraído del libro “Joya en el loto: Aspectos más profundos del Hinduismo” por Sri M (Mumtaz Ali), del Capítulo 2: Hacia una gloria más grande y una vida más feliz. (con permiso del autor)


La práctica
Encuentra un rincón silencioso donde puedas sentarte tranquilamente sin ser molestado al menos durante diez minutos cada día, preferentemente dos veces: al amanecer y al atardecer; o, al menos, una vez al día. Asegúrate de que haya suficiente ventilación para permitir que entre aire fresco. Habiendo elegido el sitio, no lo cambies regularmente.
Esto tiene sus ventajas. Las vibraciones propicias para la meditación del lugar donde practicas se van incrementando a medida que pasan los días hasta que son capaces de influir en tu mente en el momento en que te sientas a practicar.
Este es el motivo por el cual muchos meditadores prefieren utilizar una pequeña habitación o un altar, especiales para el propósito de la meditación. Por supuesto, esto es lo mejor que puedes hacer, pero si te es difícil disponer de una habitación exclusiva para la meditación, puedes utilizar cualquier rincón silencioso, como mencioné anteriormente. Hasta tu cama podría funcionar, pero ten cuidado. Como la cama es para dormir, la sutil influencia del sueño puede afectarte y, tan pronto como tu mente comience a calmarse, quizás te quedes dormido. Esta ha sido la experiencia de muchos meditadores, excepto los más avanzados, que pueden meditar hasta en medio del bullicio de una gran ciudad.
También es aconsejable tener un conjunto de ropa limpia, holgada y confortable para ser destinada especialmente a la meditación.
Aunque todo lo mencionado es ideal, no debes preocuparte demasiado acerca de los detalles mientras puedas sentarte sin ser molestado en un lugar silencioso, bajo techo o al aire libre, y practiques tu meditación.
Lava las manos, la cara y los pies antes de sentarte confortablemente. Mira hacia cualquier dirección cardinal que quieras pero trata de mantener esa dirección todos los días.
Primero, agradece al Señor por la comida y por el refugio con los que fuiste provisto. Después, si tu ventana tiene vista a un río o lago o a un bosque o a un jardín, mira detenidamente la belleza de la naturaleza. Respira profundamente unas pocas veces, como si estuvieses llenando tus pulmones con el esplendor y con la vitalidad de la naturaleza.
Después, disemina mentalmente tu amor hacia toda la creación prestando especial atención a aquellos quienes se suponen son tus enemigos. Piensa que con cada inhalación estás llenando tu ser con amor y que con cada exhalación lo estás compartiendo con otros.
Ahora, si quieres, antes de comenzar con la práctica propiamente dicha, puedes hacer tus oraciones, rituales, las que te hayan sido enseñadas anteriormente. Los hindúes pueden practicar sandhya vandana [1] o simplemente recitar el maravilloso Gayatri Mantra [2]. Los musulmanes pueden practicar su Namaz, un excelente ejercicio espiritual. Los cristianos pueden recitar sus oraciones como el "Sermón del monte" o el "Padre Nuestro", los budistas pueden recitar el "Joya en el Loto" ; los Sikhs, su Satnam, y así sucesivamente.
Cuando finalices con esto, siéntate en una posición confortable, relajada pero firme. Sukhasana (sentarte con las piernas cruzadas como uno hace cuando come [3]) está bien, o si tienes el entrenamiento suficiente, Padmasana o la posición del loto como generalmente es representado Buddha, es ideal. Sentarte sobre los talones, con la cabeza inclinada hacia adelante y el mentón presionando la parte superior del pecho (bandha), como se sientan los musulmanes para rezar - la posición egipcia -, también es adecuada. La idea principal es mantener la espina dorsal recta y no sufrir dolor o incomodidad.
Aquellos que no puedan sentarse en ninguna de estas posiciones pueden sentarse sobre un almohadón o en una silla. Es una tontería intentar sentarse en posiciones difíciles que resulten incómodas en un principio. Cuando hay dolor, la mente se queda ocupada en él y se rehúsa a ascender a estados más elevados. Entonces siéntate confortablemente, pero no tanto como para quedarte dormido.
Inhala profunda y conscientemente unas pocas veces. Relájate, porque la concentración y la meditación llegan con la relajación, y no con la tensión. Después comienza a recitar cualquiera de los mantras conocidos que hayas aprendido. Om Namashivaya es bueno, también lo son Om Sri Ram Jai Ram o Hare Krishna o Allah-hu o simplemente hu u Om. La idea es que sea conciso, no largo y pesado. Si así lo deseas, puedo darte un mantra: "So Ham", que quiere decir "Eso soy yo".
Ahora lo importante es combinar la recitación del mantra con tu respiración. No recites en voz alta, recita mentalmente. Cuando inhales, recita "So" y cuando exhales, recita "Ham". Recita nueve rondas. Una inhalación y una exhalación hacen una ronda.
Esto es muy importante: abandona la idea de controlar tu respiración conscientemente. En lugar de hacerlo, deja que las inhalaciones y las exhalaciones sigan su propio ritmo. Tú simplemente, observa las inhalaciones y las exhalaciones silenciosamente y mientras, continúa recitando "So Ham" mentalmente acoplándolo a cada inhalación y a cada exhalación natural.
Ahora, fija tu concentración en un punto justo debajo de tu corazón en el centro de tu pecho o en el entrecejo. Pellizca suavemente una vez el punto que hayas elegido para ayudarte a mantener la concentración allí. Visualiza una llama plateada, radiante como la luna, brillando en el punto seleccionado. O visualiza una hermosa rosa, o una flor de loto o una estrella. Pero mantén un símbolo y un punto. No estés cambiándolos todo el tiempo. Personalmente sugiero una flor de loto radiante en el corazón, pero te dejo a ti que decidas.
Mientras observas tu respiración silenciosamente recitando "So Ham", notarás que su ritmo aminora considerablemente y que cierta paz y tranquilidad comienzan a emerger y a envolver todo tu ser. Muy a menudo, en esta etapa, sientes la necesidad de dar un suspiro profundo. El suspiro indica que tu psiquis está comenzando a relajarse y a asentarse.
Los grandes rishis (sabios de la antigüedad en la India) descubrieron el secreto del pranayama [4] cuando encontraron que un ritmo respiratorio calmo y lento siempre está acompañado por una mente tranquila, y que un ritmo respiratorio rápido indica tensión y agitación. Puedes descubrir esto por ti mismo, si observas tu ritmo respiratorio y tu mente en diversas circunstancias. Esto es el verdadero pranayama, no mantener la respiración forzadamente lo que puede causar hemorragias internas o cosas aún peores.
Mientras observas tranquilamente la respiración, el ritmo respiratorio se hará tan lento y suave que apenas podrás notarlo. Entonces deja de observar la respiración y fija la atención solo en la flor de loto que florece en tu corazón, o en el símbolo que hayas elegido, en el punto elegido. Abandona incluso el "So Ham". Solo siéntate allí, y siente la bienaventurada presencia del Señor, que es bienaventuranza en sí misma, llenando tu corazón con el néctar de la felicidad. Tú mismo eres esa felicidad.
Si continúas con tus prácticas diariamente (y con la ayuda del Maestro que seguramente estará allí), entrarás a esferas más sutiles de conciencia y de gozo. Verás luces y escucharás música celestial y serás testigo de maravillas, pero no te detengas. Estas son simples señales y, a veces, tentaciones. Mantén la marcha hacia adelante, serenamente hasta que te encuentres cara a cara con la "Presencia", que está adentro, y no muy lejos.
Por momentos, la respiración puede cesar completamente por unos instantes. Esto se llama keval kumbhak. Pero hay un keval kumbhak más grande, en el cual cesan todos los pensamientos. No hay pensamientos entrantes ni salientes. Solo está el "Testigo Único y Puro" al que nada lo afecta, Satchitananda [5], observando todo el drama.
Por supuesto, al principio, los pensamientos llegarán a tu mente, a veces en torrentes, pero no te preocupes. No trates de deshacerte de ellos. Obsérvalos con tranquilidad, como lo harías con un niño travieso, y se apaciguarán y desaparecerán.
Los pensamientos son como ondas que perturban la calma superficie de la mente y tergiversan los reflejos. Cuando desaparecen, la superficie se vuelve limpia, y el imperturbable reflejo de "El Sagrado" se vislumbra, aunque sea brevemente.
Lo importante es que entiendas que eres realmente el siempre libre, radiante y dichoso ser y que te sientes silenciosamente a meditar. Todo lo demás es basura y no puede hacerte daño de ninguna manera. "Medita y descubre esto," decían los rishis (sabios) de antaño.
Cuando te levantes de tus meditaciones diarias, agradece a todo y a todos con absoluta humildad.

Beneficios
¿Qué beneficios recibe uno con la práctica de la técnica descripta anteriormente?
Pronto comenzarás a sentir la levedad del cuerpo y de la mente. Te sentirás menos tenso, menos agitado y, en las tareas de la vida diaria, más eficiente. La medicina moderna ha descubierto que muchas enfermedades físicas comienzan con el estrés mental. Estarás a salvo de ellas por la relajada condición mental que serás capaz de inducir diariamente. Como una mente libre de tensión puede pensar con más claridad y sin confusión, verás que tu proceso de pensamiento comienza a optimizarse.
Es verdad, la suciedad y la basura que has acumulado en el pasado a veces vendrá a la superficie, pero no te preocupes. Así es como te deshaces de ella.
También comenzarás a experimentar un nuevo sentimiento de amor y de compasión desinteresados hacia otros seres vivos. Desde los centros más bajos [6], la emoción ascenderá al centro del corazón y cuando encuentres algo hermoso, sea una flor brillante o una adorable montaña o un árbol viejo y solitario, tu corazón se estremecerá con la bienaventuranza divina.
Pero todas estas cosas son beneficios marginales. El objetivo verdadero aún no se ha alcanzado. No debes confundir la técnica con el objetivo. Continúa meditando más y más profundamente, hasta que tu mente quede desnuda y encuentres tu propio y querido "Ser", el radiante inmaculado, indestructible “Ser”. La pura conciencia, la pura bienaventuranza. Que el Maestro te guíe en esta aventura suprema.

Complementos
¿Es suficiente meditar dos veces o cinco veces por día?
No exactamente. Desde tiempos inmemorables los Sabios y los profetas han formulado las reglas de conducta que una persona religiosa debería practicar. Se puede prescindir de los rituales y de las ceremonias, si se los encuentra innecesarios y engorrosos, pero las reglas de conducta deben ser estudiadas cuidadosamente y adoptadas tanto como sea posible porque, practicándolas, la capacidad de meditar mejorará.
A continuación están los yamas, los debo, y los niyamas, los no debo, comunes a todos los aspirantes sin que importe a que religión pertenezcan:

- No robes.
- No mates.
- No mientas.
- No seas violento.
- No cometas adulterio.
- No utilices intoxicantes.
- Come con moderación, no comas en exceso.
- Reza o medita diariamente; si es posible, dos veces al día.
- Trata a tus padres y Maestros con respeto.
- Lleva una vida simple.
- Haz algún servicio a otros seres humanos.

Notarás que todos estos preceptos, si son practicados, seguramente conducen hacia la paz, hacia la tranquilidad.
Si robas, siempre tendrás el miedo de ser atrapado, tarde o temprano. ¿Cómo puede semejante mente estar en calma y meditativa?
Si matas, sabrás que es posible que tú seas matado por alguien también. Toda la cultura de la violencia, donde los enemigos se matan unos a otros es, simplemente, el síntoma de una enfermedad que reside profundamente dentro de cada individuo. Creemos que estamos corriendo una carrera, entonces surge el deseo de matar a nuestros contrincantes para poder ganar. Pocos hacen la pausa para reflexionar acerca de que toda felicidad y toda satisfacción residen dentro del corazón y no fuera de él. El mismo Ser dichoso que está en ti, está en mí, y uno solo tiene que meditar y que vivir en paz para contactarlo. Entonces, ¿qué carrera hay que correr? ¿A quién hay que matar para ganarla?
Si mientes una vez, probablemente tengas que mentir una y otra vez para proteger la mentira original, y así continúa el proceso convirtiéndose en un círculo vicioso. Muy pronto habrás tejido una red de mentiras y tendrás miedo de que se rompa, por lo que elaborarás más mentiras para prevenirlo. Pronto, hasta comenzarás a creer en tus propias mentiras.
¿Cómo es posible que esas personas tengan paz en la mente? Entonces, arroja todas estas cosas por la borda y lleva una vida simple, transparente y llena de paz y de tranquilidad. Los pequeños inconvenientes que puedes vivir debido a esto no son nada al lado de lo que ganas.
Vamos a ver ahora el tema del adulterio. El progreso espiritual está relacionado con el ascenso de la mente a estados más sutiles y elevados de conciencia. Los estados menos sutiles se manifiestan como hambre y sexo. Estas son necesidades perfectamente legítimas de cualquier ser humano. No obstante, le prestamos demasiada atención al sexo, porque nos proporciona el máximo placer que normalmente podamos concebir y , por unos instantes, hasta hace que nos olvidemos de nosotros mismos.
A medida que uno se va aproximando a esferas más sutiles, la conciencia debe ser transferida desde el centro más bajo de la satisfacción sexual hasta los centros más elevados de la satisfacción espiritual. Esto no puede llevarse a cabo si la mente está siempre centrada en actividades relacionadas con el sexo. Por esto se hace énfasis en la moderación de la actividad sexual. Además, la persona ideal no va por la vida teniendo sexo a toda hora, en cualquier circunstancia, para convertirse en presa de enfermedades venéreas o de SIDA o de otras enfermedades físicas o mentales, todo en nombre de la libertad. Uno gradualmente se deshace de la obsesión sexual sublimando las energías sexuales en emociones más elevadas, que hacen que la conciencia ascienda a estados más grandiosos y altos de existencia. En los centros superiores, como el centro del corazón por ejemplo, se disfruta de un gozo que es mil veces más poderoso que el simple placer sexual. Por eso, el yogui avanzado no tiene necesidad de disfrutar del sexo tal como se lo entiende comúnmente.
Muy relacionada con el sexo está la comida. La mejor manera de controlar una mente descarriada es un ayuno ocasional. El yogui, un practicante de ejercicios espirituales, necesita moderar todas las actividades para ser capaz de progresar en su esfuerzo. Recuerda, moderación es la palabra clave.
El Gita [7] lo relata sucintamente :"Este yoga no es para aquel que come mucho o poco, que duerme mucho o poco". Eso lo resume. Mientras que es verdad que la comida vegetariana es favorable para la meditación, especialmente al comienzo, también es verdad que la comida vegetariana puede hacerse tan pesada y tan condimentada que puede causar letargo, un seguro obstáculo para lograr estados meditativos. Hay personas que comen de más y dicen que está bien, mientras sea comida vegetariana. No cabe duda de que comer de más es un acto tamásico, no uno sátvico [8].
No te obsesiones con aquello que comes y aquello que no comes - una actitud a la que Swami Vivekananda llamó "la religión de la cocina". Come aquello que es nutritivo, lo que tu cuerpo necesita. Consulta a un médico, si es necesario, pero come con moderación. Si ves a alguien comiendo comida que no es de tu agrado, no te imagines que es una persona ignorante o que no desarrolló su espiritualidad. Recuerda que Swami Vivekananda comía carne y que al gran Santo Ramakrishna le encantaba el pescado. Por supuesto, esto no quiere decir que deberías comer carne o pescado porque ellos lo hacían. Usa tu sentido común.
Ser vegetariano, separado de otros factores, puede que no sea el signo de un Santo. Hitler era un vegetariano puro. Ni siquiera comía huevos, ¿pero era un Santo?¿ Cuántos miles de judíos envió a las cámaras de gas?
En cuanto a los intoxicantes, uno no tiene que ser extraordinariamente inteligente para entender por qué se recomienda abstenerse de ellos. Cualquier cosa que haga que uno se comporte desequilibradamente, que le haga perder el sentido de la proporción y la capacidad de discernir debe ser abandonada.
Tu razón es un instrumento muy importante y un intoxicante la destruye gradualmente, además de causar dolencias físicas, alcoholismo u otras formas de adicción. El bebedor habitual, o quien abusa de las drogas, sobreestima sus habilidades y comete errores. Muchos accidentes son el resultado de ebrios al volante. La falsa sensación de euforia y de protagonismo inducida por el alcohol o por las drogas es seguida de la depresión. Pregúntale al adicto por sus espantosas resacas y por sus síndromes de abstinencia. A pesar de ellas, espera ansiosamente su próximo viaje. Adicción es esclavitud, mental y física, sea alcohol o sean drogas. No obstante, las drogas son más peligrosas porque pueden causar daño permanente al cerebro.
Alguien puede decir: "Está bien, ¿pero tenemos que cortar con todo aquello que disfrutamos en nuestras vidas? Si no bebemos ocasionalmente ¿cómo vamos a escapar de las penas y de las preocupaciones de este mundo? Nos volveremos más frustrados, más violentos. No conocemos otro estado alterado de conciencia".
Ahora espera un minuto. No estás cortando con todas las cosas placenteras de tu vida. Solo estás intercambiando placeres menores por fuentes de felicidad que residen en tu corazón. No te quejarás más cuando empiecen a fluir.
Ten un mejor sustituto, una mejor adicción ahora mismo: el maravilloso “vino” de cantar el nombre de Dios, cantar para Él, en Él, acerca de Él, amándolo, tocando instrumentos musicales, bailando ante Él. ¡Qué dulces son las canciones de amor de Meera [9] qué celestiales los acordes de su tambura [10]! Canta y baila para satisfacer tu corazón. Absórbete a ti mismo en música devocional y deja que te conduzca a estados superiores de conciencia. Una vez que pruebes el vino de la devoción, jamás querrás tocar intoxicantes menores.
Pero déjame advertirte algo: la música debe ser pura, llena de devoción. No debe degenerarse en entretenimiento barato. También, es solo un medio para un fin. No olvides que el objetivo es la unión con el Amante Divino. Es como si estuvieses pasando el mineral bruto por un tamiz para encontrar oro puro.
Ahora el tema del servicio. Nadie puede meditar o involucrarse en actividades devocionales por veinticuatro horas. Puede haber excepciones, pero estamos hablando del común de las personas. Entonces encuentra algo de tiempo en el que no estés involucrado ni en ganarte la vida ni en prácticas de meditación para hacer lo que puedas por tus semejantes.
Los únicos Dioses que puedes ver con tus ojos físicos son estos Dioses vivientes. Sírvelos, pero mientras lo hagas, recuerda de estarles agradecido por darte la oportunidad de servirlos y, por consiguiente, de acelerar tu progreso espiritual. Eres tú quien debe estar agradecido, no ellos. Alimenta a un hombre hambriento, aunque sea una vez, y verás cuánto más fácil es contactar la Divinidad cuando te sientes a meditar ese día.
Alguien me preguntó el otro día: "Señor, ¿debemos comenzar a meditar luego de haber practicado todos estos preceptos morales a la perfección?"
Eso es cercano a lo imposible. Nadie ha tenido éxito en ser moralmente perfecto antes de comenzar a meditar. El hecho es que la meditación y la práctica de los preceptos morales se complementan unos a otros. Comienza a meditar hoy. No lo pospongas. Paralelamente intenta seguir los yamas y los niyamas lo mejor que puedas. A medida que vayas progresando, te perfeccionarás moralmente y, a la vez, tu meditación será cada vez mejor. Esto continuará así hasta que alcances tu objetivo final. Hasta entonces, seguramente, habrá imperfecciones, pero no te preocupes. Solo cuando uno experimenta que todo lo que existe es el "Ser", el egoísmo es completamente destruido. Piénsalo, ¿no es que toda inmoralidad brota del egoísmo? A medida que te acerques más y más al bienaventurado Ser, no tendrás necesidad de comportarte inmoralmente. Hasta entonces, haz lo mejor que puedas. Conquista el odio con amor.

El Maestro
En el momento apropiado, el Maestro hace su aparición. No necesitas ir a buscarlo a los Himalayas. Puede estar viviendo en la casa de al lado, pero tú no lo sabes. Tu ignorancia y tu arrogancia, efectivamente, ayudan a que se mantenga a escondidas.
Si eres un aspirante sincero, si tu único objetivo en la vida es encontrarte con tu amado "Ser", si meditas constantemente y si rezas para que te guíen, el Maestro seguramente vendrá, si así es requerido.
Puedes reconocerlo o no, pero él te guía silenciosamente. El verdadero Maestro es el Señor mismo, quien toma varias formas para guiar al devoto.
Prueba bien al Maestro antes de aceptarlo. Si hay rastros de egoísmo o de lujuria en él, no es del estatus más alto. Pruébalo cuidadosamente y ten paciencia. No prejuzgues, pues muchas veces las acciones de un Maestro son mal interpretadas. Sus formas son misteriosas. No las juzgues sin encontrar los motivos.
Una vez que hayas decidido, después de una cuidadosa reflexión, trátalo con el mayor de los respetos y ruégale que te acepte como discípulo. Eres afortunado si lo hace, pues un verdadero Maestro no está orgulloso de andar juntando cientos de discípulos. Rara vez acepta ser el gurú.
Un guía es necesario en casi todos los casos porque estás comenzando un viaje por un territorio que no figura en ningún mapa. Puedes encontrar aquí y allí seres muy avanzados espiritualmente que parecen no haber tenido un guía. Son excepciones, y aunque no tengan un guía en forma humana, entiende que Dios mismo los guía y cuida de sus necesidades.
No los imites, pues pertenecen a una categoría especial. Ni siquiera imites a tu Maestro, pues no eres él. En lugar de eso, sigue sus enseñanzas y sus instrucciones y te convertirás en un Maestro en tu propia y original forma y así evitarás convertirte en una simple imitación, en una sombra del original.
Un Maestro puede ser joven, viejo, hombre, mujer, rubio o morocho. Lo externo no interesa para nada. Lo que interesa es su estado espiritual. Él puede, si así lo decide, ayudar a limpiar de tu corazón todos los vasanas [11] acumulados y hacerte libre.
¡Que semejante Maestro te guíe!

Notas
[1] Ejercicios espirituales y oraciones realizadas durante el amanecer y atardecer.
[2] Ver Capítulo 8: El Gayatri Mantra. (Joya en el loto: Aspectos más profundos del Hinduismo por Sri M)
[3] N. del T.: Se refiere a la típica posición adoptada en India para comer, que es sentado sobre el suelo con las piernas cruzadas.
[4] Control de la respiración que conduce al control de la fuerza vital –prana.
[5] Palabra que denota al Supremo Brahman (la realidad suprema, absoluta e infinita de la filosofía Vedanta). Está formada por tres palabras: Sat- verdad, Chit- consciencia, Ananda- gozo supremo.
[6] N. del T.: Cuando habla de “centro” o “centros” en este contexto, se está refiriendo a los chakras. Ver Capítulo 2: Así habló el Maestro y Capítulo 9: Ideas falsas acerca de kundalini (Joya en el loto: Aspectos más profundos del Hinduismo por Sri M)
[7] Gita quiere decir himno o canción. Utilizada popularmente, como en este caso, se refiere específicamente al Bhagavad Gita – ‘La canción del Señor’.
[8] Lo tamásico representa la inercia, lo holgazán, la ignorancia, la oscuridad. Lo sátvico representa el equilibrio perfecto, la paz, el bien. Un tercer grupo de características es conocido como lo rajásico, representando la acción y la actividad. Estos son los tres atributos de la naturaleza (tamas, sattva y rajas) y son conocidos como los gunas.
[9] Meera (1498 – 1547) fue la reina de uno de los principados de Rajastan en India. Se enamoró de la imagen de Krishna (la décima y última encarnación en la tierra de Vishnu), el Maestro Divino flautista y pastor, y le cantaba hermosas canciones de amor. Su celoso esposo, el rey, le ocasionaba muchos problemas ya que pretendía atención solo para él. No obstante Meera mantuvo su fidelidad hacia Krishna. Las canciones de amor de Meera son muy populares en la India.
[10] Instrumento musical de cuatro cuerdas utilizado en la música India.
[11] Vasanas: Las semillas del deseo que son acarreadas de nacimiento en nacimiento.