Pranayama
Prana es la fuerza/energía que sostiene la vida y que mantiene todos los sistemas de nuestro cuerpo y mente funcionando. Todos los poderes del cuerpo y todas las funciones de los sentidos y de la mente son considerados como una expresión del prana. Pranayama es la ciencia del control del prana. Se hace mediante diferentes técnicas de respiración. Si bien la respiración está vinculada muy de cerca con el prana, no es el prana, el prana es algo mucho más amplio.
La respiración es la única función que es controlada por el sistema nervioso de dos maneras: automáticamente y voluntariamente. Cuando con técnicas de pranayama, voluntaria y concientemente controlamos la respiración, abrimos un nuevo acceso a la mente.
El gran Swami Vivekananda lo expresa de la siguiente manera: “Este cuerpo y todo lo que tenemos en este cuerpo no son existencias diferentes o independientes. Son varios eslabones en la misma cadena procediendo de lo más sutil a lo mas denso. Somos un completo todo. Este cuerpo es la manifestación externa, la corteza de su interior. Lo exterior es más denso y lo interior más sutil; y así más y más sutil hasta que llegamos al Ser. Y al fin, cuando llegamos al Ser, nos damos cuenta que era solo el Ser lo que estaba manifestando todo esto; que fue el Ser quién se convirtió en mente y se convirtió en cuerpo; nada más existe además del Ser, y todo lo demás son manifestaciones de ese Ser en varios grados, volviéndose más y más densas.
Los movimientos más sutiles que suceden dentro del cuerpo están conectados con la respiración. Y si podemos apropiarnos de la respiración y manipularla y controlarla, lentamente nos acercaremos a las expresiones más y más sutiles de nuestro cuerpo y entraremos, mediante ese control de la respiración, en el reino de la mente.”
Existe un vínculo entre diferentes estados mentales y la respiración. Si observamos, nos daremos cuenta que cuando la mente está agitada y bajo stress, la respiración es agitada, irregular y superficial. Por el contrario, cuando la mente está relajada o concentrada, la respiración es regular, lenta y profunda. Los sabios de la antigüedad en India descubrieron que la relación entre la mente y la respiración funciona en ambos sentidos. Así como la mente afecta la respiración, con técnicas apropiadas, la respiración puede afectar a la mente. Por lo tanto, si logramos traer la respiración bajo nuestro control con técnicas de pranayama, también traeremos la mente bajo nuestro control. Una respiración suave y serena traerá consigo una mente serena, relajada y concentrada. Este es otro de los resultados del pranayama. Luego de la práctica de pranayama, la mente se encuentra en un estado favorable para la práctica de meditación.
Los conductos por los que circula el prana en nuestro cuerpo se llaman nadis. Por diferentes motivos algunos nadis se bloquean dificultando o impidiendo la circulación del prana. Con diferentes prácticas de yoga podemos purificar y “limpiar” los nadis y reestablecer el flujo de prana (en especial con los bandhas y mudras, que son posturas corporales en las que ciertos órganos o partes del cuerpo son contraídas y controladas. Estas prácticas forman parte del kriya yoga). Las yoga asanas preparan el cuerpo para poder realizar correctamente bandhas y mudras. Con prácticas más avanzadas de yoga, los yoguis conducen el prana por determinados canales para lograr el estado de samadhi, el estado supra-consciente en el que uno pierde su identidad y se funde con la Realidad Suprema, que es el objetivo final del yoga.
La práctica de asanas induce un patrón de respiración que es favorable para el pranayama. Por eso cuando practicamos asanas dejamos que la respiración se regule automáticamente. Por eso también siempre es mejor practicar pranayama luego de las asanas.
Pranayama: Así habló el Maestro
Extraído de “Joya en el Loto: aspectos más profundos del Hinduismo”, por Sri M, del Capítulo 3: Así habló el Maestro, donde se reproduce un diálogo entre Sri M y su Maestro en uno de sus encuentros en los Himalayas.
El Maestro dijo: "[...] Quiero dejar claro que pranayama es una verdadera ciencia y, en su forma apropiada, debería ser conocida por todos para el propio beneficio. Ayuda a todos tanto como al yogui. [...]
Antes que te dé algunos consejos prácticos, déjame decirte que muchos de los secretos del pranayama tienen aplicación para la prosperidad material también. Si te preguntas cómo una práctica que tiene beneficios materiales puede ser útil para el progreso espiritual, deberías saber que las enseñanzas de los Vedas no están orientadas solamente hacia la salvación espiritual, la liberación o el moksha, como se suele suponer. También se ocupan del dharma, la rectitud; del artha, la adquisición de riquezas; y del kama, el deseo o el placer. Tratan el cómo y el porqué de la buena conducta tanto para un hombre de familia como para un sannyasin (renunciante o monje); el negocio de vivir, que incluye el comercio o cualquier actividad que contribuya a la prosperidad material, y la legítima satisfacción de los deseos de cada uno.
[...].
La verdadera ciencia del pranayama no quiere decir el control forzado o la retención de la respiración. Significa el estudio y la aplicación de las leyes bajo las cuales el prana, o la fuerza vital, opera en el cuerpo humano y cómo lo afecta física, mental y espiritualmente. Si tienes en cuenta que prana no es solo el aire inhalado y exhalado sino la energía cósmica magnética que sustenta al cuerpo, entonces te darás cuenta de que su correcta utilización es de gran importancia, tanto en el campo espiritual como en el temporal. En otras palabras, no está dirigida solo a aquellos interesados en la salvación espiritual. Aquellos que están atrapados en el día a día de la vida terrenal también pueden obtener beneficios materiales del pranayama. Quizás, después de lograr su prosperidad material continúen con las prácticas y, gradualmente, entren en el mundo espiritual por virtud del apropiado control de prana.
Ten en cuenta que prana no es el aire inhalado o exhalado sino la energía cósmica bioeléctrica que entra y que sale del cuerpo con cada inhalación y con cada exhalación. Puede ser controlada por aquel que conoce la teoría y las técnicas prácticas del pranayama. La energía etérea, prana, penetra sólidos y gases; está en todas partes. El cuerpo absorbe e irradia esta energía. De acuerdo con la ciencia del yoga, como es bioeléctrico en su naturaleza y está en circulación, el cuerpo humano actúa como un magneto que consiste en dos polos similares a aquellos en una barra de hierro magnetizada. Verticalmente, la cabeza y la mitad superior del cuerpo corresponden al polo norte de la tierra; la mitad inferior y los pies, al polo sur. El lado derecho del cuerpo es como el polo norte, y el izquierdo como el polo sur. Similarmente, el frente y la parte trasera de una persona son considerados como el polo norte y el polo sur, respectivamente. Este es el motivo por el que la posición en que uno funciona o descansa es muy importante.
Por ejemplo, cuando vamos a dormir, mantener nuestra cabeza apuntando al sur y los pies al norte asegura un sueño reparador y libre de tensiones. En esta posición, la dirección del cuerpo está de acuerdo con la dirección de la Tierra, y mantiene un balance armonioso con su campo magnético. No obstante, a la hora de trabajar o de ejecutar cualquier movimiento como parte de tu trabajo, es mejor realizarlo en la dirección este-oeste.
Ahora te contaré acerca de los canales por los que fluye la energía bioeléctrica. De acuerdo con la ciencia del yoga, especialmente Sivasamhita, el sistema nervioso completo es una delicada red interconectada de 72,000 nervios o nadis. De estos, solo tres son considerados importantes canales de energía desde el punto de vista práctico del yoga. Son el sushumna, el ida y el pingala.
El sushumna es el órgano a través del cual el yogui conduce la energía para lograr el estado de samadhi. Normalmente el sushumna permanece cerrado, pero el adepto puede abrir este canal mediante las prácticas de yoga conocidas como kriya. El ida y el pingala coordinan y controlan todas las funciones voluntarias e involuntarias del cuerpo humano que un adepto puede manipular según su voluntad. El sushumna, que está conectado con la espina dorsal, es el canal central, y el ida y el pingala están situados a cada lado de éste. El ida, que está a la izquierda del sushumna, comienza en el orificio nasal izquierdo, y el pingala, que está a la derecha del sushumna, comienza en el orificio nasal derecho. Ambos terminan en el coxis o muladhara.
Aquí hay un importante “secreto” para recordar: la respiración no fluye a través de ambos orificios nasales con la misma intensidad todo el tiempo en ningún ser humano. El flujo de la respiración se alterna entre ambos orificios cada 90 minutos. Los yoguis han comprendido la importancia de estos ciclos para influenciar los distintos estados de la mente. Te indicaré cómo sucede.
Debes haber escuchado sobre las funciones de los dos hemisferios del cerebro acerca de los cuales la neurología moderna ha hecho sus descubrimientos. Entonces debes saber que el hemisferio derecho, que controla el lado izquierdo del cuerpo, influencia la imaginación visual, la apreciación de la música, la percepción intuitiva, etcétera. El hemisferio izquierdo, que controla el lado derecho del cuerpo, es el asiento de capacidades como la adquisición de la lengua, el pensamiento analítico y lógico, el sentido del ritmo, etcétera. Mediante la constante práctica de pranayama, un yogui activa cualquiera de los hemisferios según su voluntad [...]"
© 2005 Federico Grandi.
Fuentes:
La respiración es la única función que es controlada por el sistema nervioso de dos maneras: automáticamente y voluntariamente. Cuando con técnicas de pranayama, voluntaria y concientemente controlamos la respiración, abrimos un nuevo acceso a la mente.
El gran Swami Vivekananda lo expresa de la siguiente manera: “Este cuerpo y todo lo que tenemos en este cuerpo no son existencias diferentes o independientes. Son varios eslabones en la misma cadena procediendo de lo más sutil a lo mas denso. Somos un completo todo. Este cuerpo es la manifestación externa, la corteza de su interior. Lo exterior es más denso y lo interior más sutil; y así más y más sutil hasta que llegamos al Ser. Y al fin, cuando llegamos al Ser, nos damos cuenta que era solo el Ser lo que estaba manifestando todo esto; que fue el Ser quién se convirtió en mente y se convirtió en cuerpo; nada más existe además del Ser, y todo lo demás son manifestaciones de ese Ser en varios grados, volviéndose más y más densas.
Los movimientos más sutiles que suceden dentro del cuerpo están conectados con la respiración. Y si podemos apropiarnos de la respiración y manipularla y controlarla, lentamente nos acercaremos a las expresiones más y más sutiles de nuestro cuerpo y entraremos, mediante ese control de la respiración, en el reino de la mente.”
Existe un vínculo entre diferentes estados mentales y la respiración. Si observamos, nos daremos cuenta que cuando la mente está agitada y bajo stress, la respiración es agitada, irregular y superficial. Por el contrario, cuando la mente está relajada o concentrada, la respiración es regular, lenta y profunda. Los sabios de la antigüedad en India descubrieron que la relación entre la mente y la respiración funciona en ambos sentidos. Así como la mente afecta la respiración, con técnicas apropiadas, la respiración puede afectar a la mente. Por lo tanto, si logramos traer la respiración bajo nuestro control con técnicas de pranayama, también traeremos la mente bajo nuestro control. Una respiración suave y serena traerá consigo una mente serena, relajada y concentrada. Este es otro de los resultados del pranayama. Luego de la práctica de pranayama, la mente se encuentra en un estado favorable para la práctica de meditación.
Los conductos por los que circula el prana en nuestro cuerpo se llaman nadis. Por diferentes motivos algunos nadis se bloquean dificultando o impidiendo la circulación del prana. Con diferentes prácticas de yoga podemos purificar y “limpiar” los nadis y reestablecer el flujo de prana (en especial con los bandhas y mudras, que son posturas corporales en las que ciertos órganos o partes del cuerpo son contraídas y controladas. Estas prácticas forman parte del kriya yoga). Las yoga asanas preparan el cuerpo para poder realizar correctamente bandhas y mudras. Con prácticas más avanzadas de yoga, los yoguis conducen el prana por determinados canales para lograr el estado de samadhi, el estado supra-consciente en el que uno pierde su identidad y se funde con la Realidad Suprema, que es el objetivo final del yoga.
La práctica de asanas induce un patrón de respiración que es favorable para el pranayama. Por eso cuando practicamos asanas dejamos que la respiración se regule automáticamente. Por eso también siempre es mejor practicar pranayama luego de las asanas.
Pranayama: Así habló el Maestro
Extraído de “Joya en el Loto: aspectos más profundos del Hinduismo”, por Sri M, del Capítulo 3: Así habló el Maestro, donde se reproduce un diálogo entre Sri M y su Maestro en uno de sus encuentros en los Himalayas.
El Maestro dijo: "[...] Quiero dejar claro que pranayama es una verdadera ciencia y, en su forma apropiada, debería ser conocida por todos para el propio beneficio. Ayuda a todos tanto como al yogui. [...]
Antes que te dé algunos consejos prácticos, déjame decirte que muchos de los secretos del pranayama tienen aplicación para la prosperidad material también. Si te preguntas cómo una práctica que tiene beneficios materiales puede ser útil para el progreso espiritual, deberías saber que las enseñanzas de los Vedas no están orientadas solamente hacia la salvación espiritual, la liberación o el moksha, como se suele suponer. También se ocupan del dharma, la rectitud; del artha, la adquisición de riquezas; y del kama, el deseo o el placer. Tratan el cómo y el porqué de la buena conducta tanto para un hombre de familia como para un sannyasin (renunciante o monje); el negocio de vivir, que incluye el comercio o cualquier actividad que contribuya a la prosperidad material, y la legítima satisfacción de los deseos de cada uno.
[...].
La verdadera ciencia del pranayama no quiere decir el control forzado o la retención de la respiración. Significa el estudio y la aplicación de las leyes bajo las cuales el prana, o la fuerza vital, opera en el cuerpo humano y cómo lo afecta física, mental y espiritualmente. Si tienes en cuenta que prana no es solo el aire inhalado y exhalado sino la energía cósmica magnética que sustenta al cuerpo, entonces te darás cuenta de que su correcta utilización es de gran importancia, tanto en el campo espiritual como en el temporal. En otras palabras, no está dirigida solo a aquellos interesados en la salvación espiritual. Aquellos que están atrapados en el día a día de la vida terrenal también pueden obtener beneficios materiales del pranayama. Quizás, después de lograr su prosperidad material continúen con las prácticas y, gradualmente, entren en el mundo espiritual por virtud del apropiado control de prana.
Ten en cuenta que prana no es el aire inhalado o exhalado sino la energía cósmica bioeléctrica que entra y que sale del cuerpo con cada inhalación y con cada exhalación. Puede ser controlada por aquel que conoce la teoría y las técnicas prácticas del pranayama. La energía etérea, prana, penetra sólidos y gases; está en todas partes. El cuerpo absorbe e irradia esta energía. De acuerdo con la ciencia del yoga, como es bioeléctrico en su naturaleza y está en circulación, el cuerpo humano actúa como un magneto que consiste en dos polos similares a aquellos en una barra de hierro magnetizada. Verticalmente, la cabeza y la mitad superior del cuerpo corresponden al polo norte de la tierra; la mitad inferior y los pies, al polo sur. El lado derecho del cuerpo es como el polo norte, y el izquierdo como el polo sur. Similarmente, el frente y la parte trasera de una persona son considerados como el polo norte y el polo sur, respectivamente. Este es el motivo por el que la posición en que uno funciona o descansa es muy importante.
Por ejemplo, cuando vamos a dormir, mantener nuestra cabeza apuntando al sur y los pies al norte asegura un sueño reparador y libre de tensiones. En esta posición, la dirección del cuerpo está de acuerdo con la dirección de la Tierra, y mantiene un balance armonioso con su campo magnético. No obstante, a la hora de trabajar o de ejecutar cualquier movimiento como parte de tu trabajo, es mejor realizarlo en la dirección este-oeste.
Ahora te contaré acerca de los canales por los que fluye la energía bioeléctrica. De acuerdo con la ciencia del yoga, especialmente Sivasamhita, el sistema nervioso completo es una delicada red interconectada de 72,000 nervios o nadis. De estos, solo tres son considerados importantes canales de energía desde el punto de vista práctico del yoga. Son el sushumna, el ida y el pingala.
El sushumna es el órgano a través del cual el yogui conduce la energía para lograr el estado de samadhi. Normalmente el sushumna permanece cerrado, pero el adepto puede abrir este canal mediante las prácticas de yoga conocidas como kriya. El ida y el pingala coordinan y controlan todas las funciones voluntarias e involuntarias del cuerpo humano que un adepto puede manipular según su voluntad. El sushumna, que está conectado con la espina dorsal, es el canal central, y el ida y el pingala están situados a cada lado de éste. El ida, que está a la izquierda del sushumna, comienza en el orificio nasal izquierdo, y el pingala, que está a la derecha del sushumna, comienza en el orificio nasal derecho. Ambos terminan en el coxis o muladhara.
Aquí hay un importante “secreto” para recordar: la respiración no fluye a través de ambos orificios nasales con la misma intensidad todo el tiempo en ningún ser humano. El flujo de la respiración se alterna entre ambos orificios cada 90 minutos. Los yoguis han comprendido la importancia de estos ciclos para influenciar los distintos estados de la mente. Te indicaré cómo sucede.
Debes haber escuchado sobre las funciones de los dos hemisferios del cerebro acerca de los cuales la neurología moderna ha hecho sus descubrimientos. Entonces debes saber que el hemisferio derecho, que controla el lado izquierdo del cuerpo, influencia la imaginación visual, la apreciación de la música, la percepción intuitiva, etcétera. El hemisferio izquierdo, que controla el lado derecho del cuerpo, es el asiento de capacidades como la adquisición de la lengua, el pensamiento analítico y lógico, el sentido del ritmo, etcétera. Mediante la constante práctica de pranayama, un yogui activa cualquiera de los hemisferios según su voluntad [...]"
© 2005 Federico Grandi.
Fuentes:
- Notas de conversaciones con Sri M.
- “Joya en el Loto: aspectos más profundos del Hinduismo”, por Sri M.
- “PATANJALI YOGA SUTRAS”, con comentarios de Swami Prabhavananda.
- "Obras completas de Swami Vivekananda".

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