sábado, abril 01, 2006

Consideraciones básicas para la práctica de asanas y pranayama


Las siguientes son algunas consideraciones básicas para la práctica de asanas (posturas) y pranayama (técnicas de respiración) :

Use ropa suelta y confortable (para los hombres es recomendable utilizar ropa interior ajustada para la práctica de asanas).
Practique asanas sobre una superficie semi-dura (por ej. sobre una alfombra o una frazada plegada al medio tendida sobre el suelo. No utilice colchonetas demasiado blandas).
Practique en un espacio bien ventilado. En días de temperatura baja puede utilizar calefacción, pero asegúrese de abrir ocasionalmente la ventana para que se renueve el aire.
Practique con el estómago vacío (entre 1 y 4 hs de ayuno, dependiendo de lo que haya comido).

La alimentación debe ser moderada, simple y nutritiva. No coma de más ni de menos.
Respire por la nariz (tanto la inhalación como la exhalación), salvo en los casos en los que se le haya dado otra indicación.
Mientras está manteniendo una postura, no intente controlar la respiración. Deje que esta se regule automáticamente. Recorra su cuerpo con la mente aflojando toda tensión innecesaria.
Las posturas deben hacerse suavemente, sin movimientos bruscos y sin forzarse más allá de su límite natural y confortable.
Evite toda postura que provoque dolores, molestias o malestares.
Mantenga cada postura durante el tiempo que le resulte cómodo, sin forzarse de más. Comience con unos pocos segundos y paulatinamente vaya incrementando el tiempo. No es recomendable mantener una misma postura por más de 90 segundos (excepto las posturas sentados que se utilizan para meditación o práctica de pranayama, como el loto o medio loto. Mientras resulten confortables, se pueden mantener durante un largo tiempo). Si la respiración se vuelve agitada o siente cansancio, descanse unos segundos en savasana.
El orden de la práctica completa es: primero asanas, después pranayama y por último la relajación en savasana. Siempre termine la práctica con al menos 5 minutos de relajación en savasana. Si no dispone de suficiente tiempo para hacer la práctica completa, puede hacer una sesión de asanas (terminando siempre con la relajación en savasana) y en otro momento del día una sesión de pranayama (en este último caso, no hace falta terminar con la relajación en savasana). Si practica meditación, es ideal hacerlo luego de la práctica de pranayama.
Cuando haga pranayama, siéntese con la columna bien derecha. Es importante estar en una postura cómoda, así la mente puede concentrarse en la respiración y no en las molestias del cuerpo. No tiene sentido sentarse en posiciones complicadas si estas resultan incómodas o producen molestias o dolor. La posición ideal es sentado en el suelo con las piernas cruzadas (si puede hacer el loto o medio loto con comodidad durante largos períodos de tiempo, esto es lo ideal. Sino, cruce las piernas como le resulte cómodo). Si sentarse en el suelo con las piernas cruzadas resulta incómodo, puede sentarse sobre un almohadón, o incluso sobre una silla. Pero procure no apoyar la espalda contra el respaldo o contra la pared, salvo que ud. tenga un problema serio en la columna y necesite apoyo.
Al finalizar la sesión de práctica, no se apresure a volver inmediatamente a su actividad cotidiana. Tómese unos minutos con tranquilidad y perciba los efectos de la práctica sobre su cuerpo y su mente. De a poco retome sus actividades normales, manteniendo el espíritu de concentración de la práctica.
Para profundizar los beneficios, practique regularmente, idealmente una vez por día, todos los días. Puede hacer una práctica diaria de unos 20 minutos (según se le haya instruído) y una o dos veces por semana hacer una práctica más completa de entre una hora y una hora y media.
Mientras observe estas consideraciones básicas, puede practicar en cualquier momento del día. Un buen momento es por la mañana ni bien se despierta, ya que el estómago está vacío y generalmente la mente está descansada y se puede concentrar con más facilidad. La práctica por la mañana lo dejará mejor predispuesto para comenzar el día. Tenga en cuenta que por la mañana el cuerpo está más rígido, por lo que algunas posturas pueden resultar más difíciles, pero también dispone de mayor energía porque se encuentra descansado. Por la tarde o noche el cuerpo está más flexible, por lo que resulta más facil hacer ciertas posturas, pero generalmente uno se encuentra más cansado y con la mente más dispersa. Practicar durante la tarde o noche es una buena manera de descargar las tensiones del día y preparse para un sueño más profundo. Cada uno debe descubrir el momento del día en el que la práctica le resulte más conveniente y beneficiosa.